Wednesday 27 may 3 27 /05 /May 02:39

ESTUDIO SISTEMATIZADO DEL EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO

CLASE III

 

“HAY MUCHAS MORADAS EN LA CASA DE MI PADRE”

(San Juan, cap. XIV, v. 1 a 3)

EVANGELIO SEGÚN EL ESPIRITISMO, cap. III, v. 1 a 5

 

1. Que vuestro corazón no se turbe. Creéis en Dios, creed también en mí. Hay muchas moradas en la casa de mi Padre; si así no fuese, yo ya os lo hubiera dicho, por eso me voy a preparar el lugar para vosotros y después que me fuere, y os prepare el lugar, vendré otra vez, y os volveré a tomar para mí, para que en donde yo esté, vosotros estéis también. (San Juan, cap. XIV, v. 1, 2 y 3).

 

            Es hermosa la manera como comienza este versículo porque nos tranquiliza, nos pide que no nos preocupemos, que no estemos afligidos, que tengamos fe en Dios y en Jesús porque vamos a tener un lugar especial que el Maestro nos prepara personalmente y además, nos conducirá  camino a la ascensión con paciencia y amor.

            Según nuestras creencias o nuestra limitaciones, tenemos distintas concepciones acerca de este lugar y algunas veces imaginamos que esas moradas obedecen a límites geográficos, que pueden estar arriba, en el cielo, o abajo, en el infierno, pero casi siempre utilizando la Tierra como referencia para ubicar estas moradas como si la Tierra representara el centro del Universo.

            No obstante, los estudios científicos desde hace mucho ya no creen en esto e investigan el Universo, la Iglesia Católica reveló el año pasado que desde el siglo XVI investiga la posibilidad de que haya vida extraterrena afirmando que esta posibilidad no contradice los preceptos católicos.

            El Espiritismo, como una Doctrina que recomienda la fe razonada y que entiende el relevante rol de la Ciencia aliado a la Religión, ya presentaba en su principio la conexión entre las dos a través del estudio del Evangelio, comprendiendo que las palabras de Jesús, cuando afirmaba que en la casa de su Padre hay muchas moradas, se referían a la gran cantidad de mundos, conocidos o no por la humanidad terrena.

            La Doctrina profundizó más sobre el tema, vislumbrando que los diferentes mundos son habitados por espíritus en diferentes niveles de evolución, es decir, si el principio espiritual todavía es primitivo, también primitivo es el mundo que él debe habitar, como nos aclara Joanna de Ângelis (1), y según evoluciona el principio espiritual, también evoluciona el planeta hasta que alcancen las condiciones de un mundo feliz.

            Esa evolución ocurre cuando seguimos la enseñanza cristiana, cuando aceptamos la mano de Jesús, nuestro guía, desarrollando el amor hacia nosotros mismos, hacia el prójimo y hacia Dios, cuando comprendemos bien las palabras de Kardec cuando nos dice que debemos amarnos y instruirnos, porque el progreso debe ser moral e intelectual.

            Espíritus hay que logran evolucionar más rápidamente y, en este caso, pueden ascender a mundos superiores. No obstante, hay espíritus que insisten en las ilusiones y los equívocos durante largo tiempo y no acompañan la evolución de su mundo y en estos casos, dejan a este mundo para reencarnar en otro que esté acorde con su sintonía aún primitiva.

            Un ejemplo que conocemos es Capela, un orbe que evolucionó y que algunos de sus habitantes (millones de espíritus) no lograran alcanzar el mismo nivel de su mundo y ya no podrían  seguir allí. Estos hermanos fueron recibidos por Jesús en el plano espiritual durante el intervalo de una encarnación y otra (erraticidad) y por Él fueron conducidos al planeta Tierra cuando éste era todavía primitivo e impulsaron nuestro progreso. Algunos guardaron en el alma las palabras de Jesús cuando los recibió, se esforzaron por evolucionar y lograron regresar a Capela, otros siguen aquí aún insistiendo en sus equívocos.

            Comprendemos a través de este ejemplo que podemos elegir entre seguir habitando un mundo inferior o merecer ascender a planos más elevados. Jesús nos invita a seguirlo y ya desde hace mucho nos prepara la morada feliz y nos muestra el camino. Es el hermano amoroso y paciente que invita, conduce y espera, respetando nuestras decisiones sin cansarse jamás, sin desistir.

            Saber que muchas moradas hay genera una gran esperanza en nuestros espíritus, dándonos las fuerzas para tratar de mejorarnos cada día, sabiendo que de ese esfuerzo depende nuestro adelanto espiritual y que siempre estaremos donde sea más provechoso para nuestros espíritus, debiendo amar nuestra vida dando lo mejor de nosotros con sinceridad y voluntad. (Alejandra Ricchiuti)

  1. Jesus e o Evangelho à Luz da Psicologia Profunda, cap. III

 

Bibliografía Adicional

 

ARMOND, Edgard. Os exilados da Capela. 17ª ed. São Paulo, Ed. Aliança, 1982.

FRANCO, Divaldo P., por Joanna de Ângelis, Jesus e o Evangelho à Luz da Psicologia Profunda, 2ª ed., Salvador, Livraria Espírita Alvorada Editora, 2004, cap. III

XAVIER, Francisco C., por Emmanuel, A Caminho da Luz, cap. III

 

 

 

 

OBREROS DEL CAMINO

SECRETARÍA DE ESTUDIOS DOCTRINARIOS

obrerosdelcamino.sed@gmail.com

Publicado en: Estudios - Comunidad: Espírita o Espiritismo
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